3 integrantes, 3 discos, 3 visitas a México. Casi 4 años tuvieron que pasar para que mi banda favorita regresara a tocar a México.
Un Palacio de los Deportes a reventar, una banda telonera que le quedó como anillo al dedo. Le Butcherettes pueden ser amados por algunos, pero odiados por muchos otros. Yo nunca los había visto en vivo, y su acto me pareció de lo más entretenido. No es que su música se la octava maravilla, pero tienen algo que a 21472318905123 bandas les falta: actitud. Teri Gender Bender corriendo por el escenario comiendo y descomiendo manzanas y rodando como pandita enseñando los chones fue de las cosas más divertidas que he visto made in México. Y le agradezco que no haya lanzado su escoba hacia nuestras cabezas.
Cerca de las 9:30 de la noche las luces del domo de cobre se volvieron a apagar para lucir un maravilloso pero a la vez sencillo escenario, que consistía en aros de color azul brillante y unas esferas blancas. La primera y bien escogida canción de la noche fue ‘Runaway’, que nos regaló a una Karen O ataviada en un vestido blanco con detalles rojos, y una máscara blanca muy particular. Después vino ‘Phenomena’, donde Karen aprovechó para dar vueltas por el escenario, y claramente se notaba que estaba disfrutando el cálido, calidísimo recibimiento por parte del público chilango.

El primer plato fuerte de la noche y la canción esperada por muchos fans de ocasión fue ‘Heads Will Roll’. Aquí fue evidente que el ingeniero de sonido que trae la banda es bastante incompetente, pues el de anoche fue uno de los sonidos más pobres que he visto en el Palacio, y eso que el lugar tiene fama de tener un sonido malón. Cualquiera que sea el motivo, definitivamente no fue culpa de la banda y O rompió madres con una máscara de luces para acompañar a la canción que mostró su faceta más electrónica.

Aunque a leguas se nota que la loca de la foto de arriba es de las mejores frontwomen del mundo (y mucho mejor que MUCHOS frontmen), Nick Zinner y Brian Chase forman una parte importante de lo que es el sonido de la banda. Las gruesas guitarras y los simples pero atinados aporreos de batería convirtieron a ‘Black Tongue’, ‘Pin’ y la más reciente ‘Dull Life’ en verdaderos trancazos.

Al ir evolucionando, los Yeah Yeah Yeahs han tenido que incorporar más instrumentos en sus canciones. Por eso en vivo se apoyan de David Pajo, quien ha tocado con Zwan, Tortoise y Stereolab. Es por eso que canciones como ‘Gold Lion’ o la vieja canción (en palabras de O) ‘Miles Away’ logran sonar tan bien.

Después de ese viaje al pasado, la koreana-polaca nos presumió uno de los mejores atuendos cortesía de su amigo Christian Joy: la mítica túnica acompañada del penacho con manos laberinto-del-fauno-style. Todo esto como una especie de ritual para la poderosa balada ‘Skeletons’. Después vino ‘Hysteric’ que en vivo suena bastante linda, y por momentos el ‘oh oh oh oh-oh-oh’ fue estremecedor, opacando (mala acústica otra vez) al sonido de la banda. Y para terminar esa tercia del It’s Blitz, llegó ‘Soft Shock’, uno de mis momentos favoritos de la noche. La multitud no se la sabe muy muy bien, así que pude aprovechar. No sé que tiene, es sencilla y nena como muchas más del mismo disco, pero a la vez tiene un twist de encanto escondido que la separa de las demás.

Y el clásico del Fever To Tell (uno de tantos) apareció al fin. ‘Y Control’. Una de las más coreadas de la noche; e inmediatamente después ‘Cheated Hearts’, una canción en la que el público siempre ha tenido una participación importante. Desde el principio el video fue armado por clips enviados por los fans, y ahora Karen bajó del escenario para que los apachurrados de hasta adelante cantaran pedacitos de la canción. Y para cerrar de una manera excelente y de lagrimita esa parte del concierto, ‘Zero’: una impecable interpretación más unos 7 u 8 ojos gigantes rebotando por todo el recinto. Es de esos momentos que recordaré años después y me seguirán sacando una sonrisa. Maldigo al dude que se chingó un ojo. Lo envidio (jeje)

Ya en el encore, y después de mucho hacerse del rogar, regresaron a interpretar the yeah yeah yeahs’s LOOOOOOVE SONG, their song about AMOOOOOOOOORRRRR: una linda versión acústica de ‘Maps’, que fue dedicada a Le Butcherettes, a los amados fans, a David Pajo, a la novia de Nick.
The Black Widow, The Scientist y The Philosopher siempre cambian un poco sus setlists. Esta vez, a pesar de que se pasaron por los huevos el Is Is EP, tocaron casi al final ‘Art Star’, una de sus canciones más enérgicas, donde la vocalista literalmente se comió el micrófono.

Este fue el último concierto en la gira actual de la banda. Y es por ello que después de un GRAN cierre con ‘Date With The Night’ (pujidos sexosos incluidos), Karen azotó sus micrófonos contra el escenario y Nick, como buen rockstar que es, destruyó su guitarra.
Sí, faltaron muchas. Como buen fan empedernido que soy me hubiera encantado escuchar ‘No No No’, ‘Way Out’, ‘Honeybear’ (DIE-GDL-DIE), ‘Rich’, ‘Tick’, ‘Turn Into’… pero como dijo mi novia, la única manera en que hubieran tocado todas las que me gustan sería en un concierto larguísimo de 3 horas tocando sus 3 discos, sus eps y sus b-sides. Así que habiendo dicho eso, fue uno de los mejores conciertos a los que he ido en mi corta vida. Ahora tristemente esperaré el día en que regresen.

Fotos: Vía Tono y MeHaceRuido. Si quieren el setlist en orden, piquen acá.